No es magia, es iluminación: Cambia tu casa con la luz

Cuando planificamos una reforma, pasamos horas eligiendo el suelo de madera perfecto, el color exacto de los muebles de cocina o la textura del sofá. Pero a menudo, la iluminación se deja para el final y se reduce a «poner unos focos en el techo para que se vea».

Como arquitectos, te aseguramos que este es uno de los errores más graves que puedes cometer. La luz es el material más transformador y económico que existe. Puedes tener la casa más cara del mundo, que si la iluminas con una luz blanca y plana de hospital, perderá todo su encanto.

El secreto: No ilumines la habitación, ilumina las «escenas»

Una buena iluminación no consiste en llenarlo todo de luz. Consiste en crear capas, profundidades y sombras controladas. Tu casa no necesita la misma luz para limpiar un sábado por la mañana que para disfrutar de una cena íntima o ver una película.

Un ejemplo perfecto de iluminación por capas: luz indirecta, luz focal y luz de acento trabajando juntas.

Analicemos la iluminación de este salón

En la imagen de este proyecto puedes ver claramente cómo aplicamos esta teoría de las «capas» para conseguir un ambiente cálido y funcional. No hay magia, hay estrategia:

  1. La Luz Arquitectónica (o Ambiental): Fíjate en la tira LED oculta en el foseado del techo, a la izquierda. Su función no es iluminar el suelo, sino bañar la pared de ladrillo. Esto consigue dos cosas: resaltar la textura del material y proporcionar una luz suave e indirecta que no deslumbra, perfecta para ver la televisión o relajarse.
  2. La Luz Focal (o de Tarea): La lámpara colgante de esferas sobre la mesa de comedor. Esta luz tiene una misión concreta: iluminar lo que ocurre en la mesa. Crea un «círculo de intimidad» a la hora de cenar, separando visualmente la zona de comer del resto del salón.
  3. La Luz Versátil (o Técnica): A la derecha, sobre el sofá, vemos unos focos de carril. Son la opción más técnica y flexible. Hoy puedes apuntarlos hacia un cuadro o la librería, y si mañana cambias la distribución del salón, simplemente los reorientas.

El color importa (y mucho): La regla del 3000K

Seguro que alguna vez has entrado en una casa y has sentido que estabas en una sala de espera o en un hospital. La culpa es de la «temperatura de color».

Para vivienda, en LLEÓ somos tajantes: huye de la «luz fría» (4000K o 6000K). Ese blanco azulado aplana los colores y no invita al relax.

Nuestro consejo es apostar siempre por los 3000K (Blanco Cálido). Es el punto exacto de calidez: una luz dorada y acogedora que hace que la madera parezca madera y que la piel se vea bien, pero sin llegar a ser naranja. Es el tono de la luz natural al atardecer, el que nos hace sentir «en casa».

El control es poder

Para que todo esto funcione, es vital sectorizar. Si todas estas luces se encendieran con un solo interruptor, perderíamos la magia. La clave está en poder encender solo la tira LED para un ambiente chill-out, o sumar la lámpara de mesa para leer.

Si sientes que tu casa es fría o aburrida a pesar de tener muebles bonitos, el problema casi seguro es la iluminación.

¿Quieres que diseñemos el mapa de luz de tu hogar? Escríbenos y hagamos que tu casa brille de verdad.

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