Tesoros a tus pies: El arte de combinar mosaico original y madera natural

En muchas de las reformas integrales que abordamos en el centro de Valencia, el inicio de la obra es casi una excavación arqueológica. Es común que, al levantar capas de sintasol de los años 70 o tarimas flotantes mal puestas, aparezcan debajo auténticas joyas de la artesanía local: el pavimento de mosaico Nolla o la baldosa hidráulica antigua.

La reacción habitual es el miedo: «¿Esto se puede salvar? ¿Quedará bien con mis muebles modernos?». En LLEÓ la respuesta es rotunda: No solo se puede salvar, es que debes salvarlo. No es un escombro, es el alma de la casa.

El «efecto alfombra» en el salón. Al restaurar el tapiz central y rodearlo de madera, conseguimos que el suelo decore la estancia sin necesidad de alfombras textiles.

1. El diseño: Zonificar sin levantar muros

En la arquitectura contemporánea buscamos espacios abiertos y fluidos, pero corremos el riesgo de que la casa parezca una nave industrial fría. Aquí es donde el suelo juega un papel crucial.

Como ves en la imagen superior del salón, nuestra estrategia favorita es crear «alfombras pétreas». Conservamos el tapiz central de mosaico en la zona noble para anclar visualmente el comedor o la zona de sofás. Alrededor, instalamos tarima de roble natural.

El contraste es mágico:

  • La cerámica aporta color, historia y geometría.
  • La madera aporta el silencio, la calidez al tacto y la modernidad.
Funcionalidad y estética. Usamos el suelo hidráulico en la zona de «batalla» de la cocina y madera en el área de paso.

2. La función: Cada material en su sitio

Más allá de la estética, esta combinación responde a una lógica aplastante de uso. En la cocina que mostramos arriba, el mosaico original delimita el área de trabajo alrededor de la isla.

  • ¿Se cae una copa de vino o salta aceite? El hidráulico lo aguanta todo y se limpia fácil.
  • ¿Caminas descalzo hacia el dormitorio? La madera te recibe con calidez.

Es una forma sutil y elegante de decir «aquí empieza la cocina» sin necesidad de poner una puerta o un tabique que bloquee la luz.

3. El reto técnico: La transición perfecta

Aquí es donde se nota la mano de un arquitecto frente a una reforma «rápida». Unir dos materiales de épocas distintas es un desafío técnico complejo:

  • El nivelado: El mosaico antiguo suele tener un grosor de 2 cm, mientras que una tarima moderna puede tener 1,5 cm. Para evitar escalones y tropiezos, es necesario nivelar la solera base con morteros autonivelantes de alta precisión. El objetivo es que pases la mano (o el pie) por la unión y sea como una sola piel.
  • La junta de dilatación: La madera «se mueve» (dilata y contrae con la humedad), mientras que la cerámica es rígida. Si los pegamos sin más, el suelo se levantará.

En LLEÓ cuidamos los encuentros al detalle, utilizando juntas de corcho natural, perfiles mínimos de latón o sellados elásticos del mismo color que la madera, para que la transición sea técnica y estéticamente impecable.

4. Sostenibilidad y Patrimonio

Recuperar estos suelos no es solo una cuestión de estilo, es un acto de sostenibilidad. Estamos reutilizando un material que ya existe, reduciendo la huella de carbono de la obra y, lo más importante, preservando la identidad arquitectónica de Valencia.

Tu casa no será «una más del catálogo». Tendrá una historia que contar, escrita en el suelo que pisas cada día.

¿Crees que tu piso esconde un tesoro? Antes de taparlo, llámanos. Sabemos cómo hacerlo brillar de nuevo.

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